miércoles, 19 de marzo de 2014

ODA A MI BANCO -sin la J-

Joe Barcala
19 de marzo 2014


Acuérdate que primero fuiste tú quien deseaba mi interés en tus productos, porque de un tiempo a la fecha te has dedicado a perderme, tratándome con la punta del pie. De hecho, fue tu culpa, no la mía. Ya sé que vas a decir que yo acepté. También sé que se está cumpliendo con lo pactado y te doy la razón en eso. Pero eres tú el que sabes cómo funciona esto. Eres tú el que, sabiendo mi necesidad, te aprovechaste haciendo letras muy chiquitas, haciendo que firmara cien papeles en cinco minutos. No te quejes ahora porque me has puesto en una situación muy incómoda. Bien que sabías eso de las burbujas inmobiliarias, bien que te aprovechaste de esa y otras mil situaciones para controlar mi cartera. ¿Que me llamas y no respondo? Ya sé qué me vas a decir, si los últimos cien días has dicho exactamente lo mismo. Pero ahora voy yo, tendrás que esperar a que tus compadres del gobierno se lleven primero la tajada que tú me pides. Ellos subieron los impuestos, tú lo sabes. ¿A ti no te subieron los impuestos? Ah, claro a ti te aprobaron leyes a favor, como la libertad de meternos a la cárcel. Pues de cualquier modo, si quieres que te pague tendrás que esperar. ¿Ya llevo tres meses? Sí. Lo sé. Tú tardaste más de siete en darme un préstamo, así que ahora espera tú a que junte para pagarte. ¿Me mandarás a los abogados? Bien, hazlo. Aquí los estaré esperando. Al cabo que en este país pueden pasar años para que procedan las demandas. Yo, de hecho, llevo dos años y medio demandando a un tipo que nunca me cumplió. Y una persona que conozco lleva cuatro años y medio demandando a uno que le dio empleo y no le quiso liquidar. Debo, no niego, pago, no tengo. Espera que yo llevo toda la vida esperando. Esto se trata de a ver quién puede esperar más. Aunque sé que tus abogados son mejores que los míos o que tienen para dar más mordidas. No sabes cuánto he esperado el momento de librarme, de una vez por todas, de la relación que tengo contigo; desde luego, pagándote. Porque más que ayuda, has resultado un estorbo. Diez años he pagado siempre más de lo que tú me has prestado. ¿Dos? ¿Tres? ¿Cuatro veces lo prestado? Creo que si yo abuso del tiempo de espera, tú abusas del monto cobrado. Así que: ¿estamos a mano?

Joe Barcala


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